Claro, también la deuda. Pero, sin duda, es el precio del oro el que sigue atrayendo las miradas de muchos inversores. En agosto sube más del 5 %, hasta 1234 $ onza en estos momentos. Pero sigue por debajo de los máximos de 1265 $ que vimos a principios de junio. Bueno, no muy lejos. Y cada vez más cerca de la resistencia técnica de 1300 $ que barajaban algunos analistas a principios de año. ¿Y después? Apuesten, apuesten. La semana pasada se publicó el informe trimestral del World Gold Council (WGC), con las estimaciones de oferta y demanda de oro. La información es fundamental, siempre. Pero, en el caso del oro, mucho más partiendo de que es un activo que se nutre en parte del miedo y la incertidumbre. ¿Un ejemplo? La demanda de joyería, ahora un 50 % de la demanda total (más del 80 % unos años atrás) sigue a la baja en el Q2, con un recorte del 8 % anual. La demanda de inversión, por el contrario, con subidas del 118 %. La demanda total de oro aumentó en el Q2 un 36 %, más del 77 % en USD.
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