Durante el último tiempo se ha enfatizado mucho el problema de la deuda, haciendolo ver como el tema más relevante del momento. Se han tomado medidas de gran eficacia para aplicar recortes fiscales o reducciones salariales. Tan eficaces como aquellas destinadas a salvar a la banca de su rotundo colapso. Pero no se ha tomado ni una sola medida para la creación real de empleo. Se piensa que el empleo se generará automáticamente una vez que el mercado se estabilice. Sin embargo no se tiene en cuenta que la lenta recuperación multiplica por tres o cuatro veces la lenta recuperación del empleo. Algo de eso ya vimos en La persistencia del desempleo tras las crisis. Por eso que el tema no es la deuda sino el desempleo. A tres años de iniciada la crisis financiera y pese a que la economía ha experimentado un repunte en los últimos 12 meses, el desempleo sigue siendo el hueso más duro de roer. En Estados Unidos bordea oficialmente el 10%; pero el desempleo real llega al 16,5%. El problema mayor es la persistencia del desempleo, o la imposibilidad real de crear empleo. La gráfica está tomada de un post de Gregory Mankiw y nos muestra la duración media del desempleo en Estados Unidos para los últimos 50 años. Como podemos apreciar, la situación actual es dos o tres veces superior a la de cualquier otro período. En otras palabras, estamos ante el peor nivel de desempleo de la historia conocida. Y todos los análisis señalan que hay pocas posibilidades de que la tasa de desempleo tenga
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