Catalina García, Redacción Estrategias de Inversión. La hambruna que está sufriendo el mundo financiero es el motivo por el que más llora la banca. Los “víveres” en España escasean y quedan pocas alternativas. Morosidad, activos inmobiliarios y, en definitiva, escasísimas oportunidades de financiación es lo único o poco que puede llevarse a la boca en un esquelético mercado español. El sector lo sabe, más bien lo sufre. Pero algo hay que hacer para no morir de hambre. A cajas y bancos medianos no les queda otro remedio que intentar sobrevivir mediante fusiones, los grandes lo tienen claro: “comprar” para seguir viviendo. El sistema financiero tiene hambre. Se escucha el rugir de las tripas, unos de tan flacos que están de no haber probado bocado en mucho tiempo y otros, todo hay que decirlo, con aspecto mucho más saludable con ganas de seguir alimentándose de las “presas” que siguen canzando. ¿Los cazadores? Seguro que se lo imaginan: BBVA y Banco Santander, los únicos que, de momento, pueden permitírselo.
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