mariano madrid
hace 229 dias y 6 horas.
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JAVIER SOTOS GARCÍA
Comparezco con 120.734 acciones entre propias y representadas.
No quiero dejar pasar esta ocasión para, en mi condición de Secretario de la Junta Directiva de Activa, asociación que integra a cerca de 500 partícipes del fondo Santander Banif Inmobiliario, F.I.I., denunciar la actuación que esta entidad ha tenido con mas de 43.000 ahorradores que le confiaron sus ahorros. Personas que en la gran mayoría de los casos pusieron en sus manos todos los ahorros de sus vidas con la confianza de que el buen nombre del Santander nunca les fallaría. Personas que a día de hoy se ven incapaces de desarrollar una vida normal, pues el dinero que les quedaba para vivir lo tienen “suspendido” en un corralito intolerable. Que enorme diferencia con los Sres. Saénz Abad y Rodríguez Inciarte, Presidentes de Depositaria y Gestora de ese fondo, quienes a día de hoy tienen bien cubiertas sus espaldas con unos fondos de pensiones y otros seguros por importe de 97 y 58 millones de euros, si, han oído bien 16 mil y casi 10 mil millones de las antiguas pesetas. Lo que es seguro es que esos planes de pensiones y seguros no se encuentran en el Santander Banif Inmobiliario. Y no se encuentran allí porque ambos son perfectamente conocedores y directamente responsables de la gestión de dicho fondo.
El Fondo Santander Banif Inmobiliario fue creado con la vocación de adquirir inmuebles para su explotación en régimen de alquiler y repartir en forma de rendimiento los resultados que de dicha explotación se obtuviera. Pero lo cierto es que a lo largo de su vida los rendimientos reales netos, integrados por rentas netas de alquiler y rendimientos netos financieros han sido consumidos por gestora y depositaria para el cobro de sus comisiones, dándose la particular circunstancia que, algunos años, al ser insuficientes esos rendimientos netos ha sido necesario vender inmuebles para, con las plusvalías reales generadas, completar el pago de las desorbitadas comisiones aplicadas.
A los partícipes lo único que se les dejaba eran rendimientos virtuales integrados por la suma de los incrementos de suscripciones netas y, sobre todo, por los incrementos de las plusvalías latentes de los inmuebles. Es decir, se les dejaba única y exclusivamente el humo proveniente de la expectativa de venta de unos inmuebles que se tasaban en base a los altísimos precios que fijaba la burbuja inmobiliaria, cuando lo cierto es que dichos inmuebles no estaban destinados a su venta, por lo que no debieron nunca tasarse por ese baremo.
Es decir, a los partícipes se les hacía ver que su inversión en el fondo gozaba de una excelente salud a través de valorar su participación en base al sobre hinchado precio obtenido de las tasadoras por los inmuebles de los que el fondo era titular, cuando lo cierto es que ese valor nunca podría obtenerse de no venderse en ese preciso momento los inmuebles, circunstancia que en modo alguno constituye el objeto del fondo.
En resumen, a los partícipes del fondo Santander Banif Inmobiliario se les daban, única y exclusivamente, rendimientos virtuales para, sin embargo, llevarse la gestora y depositaria todos los rendimientos reales que el fondo generaba. Valga como ejemplo, con datos tomados de las distintas memorias del fondo, elaboradas por ustedes mismos, que en el periodo 2003-2009, las comisiones cobradas en concepto de gestión y depositaría alcanzaron la nada desdeñable cifra de 685 millones de euros, mientras que en ese mismo periodo los rendimientos netos, amortizaciones incluidas, fueron de 71,59 millones negativos.
Se que algunos de ustedes pensarán cómo es posible dicha circunstancia, que a lo largo de los años ha habido reembolsos que se atendieron puntualmente. Y eso es cierto, tan cierto como que esos reembolsos se atendían, única y exclusivamente, bien con las suscripciones netas de los nuevos partícipes bien con el producto de la venta de algunos inmuebles, nunca con el rendimiento neto del fondo que, invariablemente, ha sido consumido por las comisiones de gestora y depositaria.
El resultado final de todo esto es de sobra conocido. El ejercicio 2009 ha sido para el fondo nefasto en todos los aspectos: suspensión de los reembolsos, caída de la rentabilidad para los partícipes en un 12,44%, incremento demoledor de las pérdidas por resultados, venta muy por debajo de precio de algunos inmuebles, caída de ingresos por alquiler, incremento de gastos, etc, etc, etc.
Sin embargo, para la gestora y depositaria ha continuado siendo excelente ya que a pesar de haber reducido las comisiones del 3,40% al 0,85%, esto no ha impedido que el 78% de los rendimientos netos de alquiler, los que tenían que ser para los partícipes, hayan pasado a engrosar las cuentas de Santander Real Estate, Banco Banif y, por efecto de la consolidación, de su sociedad matriz, Banco Santander.
Dicha circunstancia debería, en teoría, alegrarnos como accionistas. Pero nada mas lejos de la realidad. Creo que no podemos alegrarnos de haber obtenido un mejor resultado a costa de tantos y tantos partícipes-ahorradores, muy modestos en su mayoría, accionistas también del Banco en gran parte y que lo único que hicieron fue confiar sus ahorros, su vida, a esta entidad y su prestigio, y lo que se han encontrado es atrapados en un negocio complejo de carácter piramidal del que hago responsables a ustedes, Sres. del Consejo, muy especialmente a los Sres. Saénz Abad y Rodríguez Inciarte quienes, a buen seguro, seguirán disfrutando de sus pantagruélicas pensiones a costa de los demás.
Por dicha actuación, y al amparo de lo dispuesto en el artículo 131 de la Ley de Sociedades Anónimas, promuevo en este acto la recusación de don Alfredo Saénz Abad y don Matías Rodríguez Inciarte como administradores del Banco Santander. Me fundamento para ello en las cuestiones que he expuesto teniendo en cuenta la condición de dichos señores como Presidentes de Depositaria y Gestora del fondo Santander Banif Inmobiliario, F.I.I.
En cuanto al Sr. Saénz Abad, -condenado por la Audiencia Provincial de Barcelona por un delito de acusación y denuncia falsa- fundamento también la recusación porque en su condición de máximo responsable de Banco Banif, entidad depositaria del fondo, ha venido eludiendo, invariablemente, sus responsabilidades, ocultando la desastrosa situación del fondo y su gestión para, a su misma vez, lucrarse a través de las ingentes comisiones cobradas. Creo que el simple hecho de estar condenado por un delito tan grave invalida a este señor para gestionar los ahorros de tantos españoles. Pero es que, además, su actuación en este asunto es, simplemente, lamentable.
Y en cuanto al Sr. Rodríguez Inciarte fundamento también su recusación porqué abandonó su puesto como Presidente de la Gestora del fondo Santander Banif Inmobiliario el día 26 de noviembre de 2008, ocultando dicha circunstancia pero con pleno conocimiento e intenciones, dada la situación creada y la que se iba a crear, no sin olvidarnos que su salida se produjo después de haber dejado un fondo quebrado gracias a las prácticas de su gestora.
En consecuencia con lo anterior, para finalizar este punto y con independencia de la recusación formulada, solicito de ese Consejo, dada la solidaridad con la que actúa, y la inherente y directa responsabilidad que le compete como consecuencia de su desastrosa gestión, que responda personal y solidariamente con sus cuantiosísimas retribuciones de las enormes pérdidas sufridas por los clientes y accionistas atrapados con productos como el Santander Banif Inmobiliario, no sin recordar la reserva de acciones que se derivan de los artículos 133, 134 y 135 de la Ley de Sociedades Anónimas.
Con respecto a este asunto quiero hacerles una pregunta concreta:
En la memoria correspondiente al ejercicio 2008 de Santander Real Estate aparece una indemnización percibida por un miembro de su Consejo, consecuencia del abandono de este, por importe de 432.000 euros. El único miembro de ese Consejo que lo abandonó en dicho ejercicio fue el Sr. Rodríguez Inciarte, por lo que les preguntó. ¿Recibió el Sr. Rodríguez Inciarte dicha cantidad?
En lo referente al punto octavo de la orden del día, proponen ustedes a esta junta un acuerdo de otorgamiento de facultades al Consejo de Administración para emitir obligaciones, bonos y demás valores de renta fija con posible eliminación del derecho de suscripción preferente que nos debería asistir.
Ya es mas que conocida mi postura con respecto a la eliminación del derecho de suscripción preferente en las distintas ampliaciones de capital o emisiones de obligaciones convertibles, pues a ellas me he referido en distintas intervenciones cuando se han aprobado en sucesivas juntas. Pero no por conocida voy a dejar pasar la ocasión para mostrar de nuevo mi negativa a que se elimine el derecho de suscripción que nos corresponde, recordándoles única y exclusivamente que la mayor ampliación de capital llevada a cabo en los últimos tiempos, la de 7.000 millones de euros, se hizo sin eliminación del derecho de suscripción y supuso un rotundo éxito.
JUAN MANUEL MORENO-LUQUE
Muchas gracias, presidente. Buenos días a todos. Concurro con 484.466 acciones entre propias y representadas. Intervengo en mi nombre y como presidente de Activa, que agrupa ya a 700 afectados por el colapso del fondo Santander Banif Inmobiliario.
Mi objetivo en esta junta es censurar la gestión social por el impacto del colapso del fondo en la reputación y en los resultados del Grupo, y confirmar que Activa tomó por unanimidad el acuerdo de continuar con las acciones judiciales en marcha, hasta el total resarcimiento de los quebrantos patrimoniales sufridos por los partícipes.
En la junta del pasado año les dije que los cambios normativos, hechos a su medida, no iban a ser la solución y así ha sido. Afortunadamente, han cambiado de opinión pero no crean que sus responsabilidades se limitan a los 2.500 millones que han aportado los bancos del Grupo al fondo. Ustedes cobraron 789 millones en comisiones y no dejaron un sólo euro en las arcas del fondo de los ingresos obtenidos por alquileres. 43.000 familias han perdido con ustedes su dinero, su salud, su tiempo y su confianza en el sistema financiero español.
Esta es la tercera vez que concurro a esta junta y esta es la tercera vez que les muestro mi asombro por cómo pudieron crear un activo sin otro futuro que el que se derivaba de su naturaleza piramidal, y cómo pudieron colocar (durante 14 años, ante la fachada de la CNMV), como un producto de perfil conservador y de riesgo bajo, un producto financiero complejo y especulativo en alto grado y de alto riesgo, que situó a los partícipes en el epicentro de la burbuja inmobiliaria y en el mundo fantástico de las ganancias no realizadas. La especialidad del fondo.
El Grupo cuenta con un manual de procedimientos de comercialización de productos financieros desde el año 2003, y con un Comité Global de nuevos productos que no prohibió, sorprendentemente, la comercialización de un producto que se dedicaba a comprar inmuebles con el dinero de los partícipes para explotarlos en forma de arriendo en exclusivo beneficio de los bancos del Grupo. En el periodo 2003 a 2008 se registraron suscripciones al fondo por importe de 3.716 millones de euros pero, lo más importante, es que el incremento del precio de la participación fue en dicho periodo de un 41,5%. Es decir, que ustedes hablaban de los rendimientos virtuales del fondo pero no del esfuerzo real y del riesgo, cada vez mayor, que se exigía para ser partícipe del mismo.
Las páginas que dedican ustedes en los informes anuales al riesgo reputacional son para mí de lo más inquietante y discutible pues, en la práctica, han resultado un fracaso y, en la teoría, me parece que obedecen a una lógica muy poco consistente. No es la reputación la que proporciona los resultados. Son los resultados los que proporcionan la reputación. Comprenderán ustedes que con resultados como los obtenidos en el caso Madoff, en el caso Lehman, en el caso de las acciones austriacas, en el caso de los bancos islandeses, en el caso de los productos estructurados, en el caso de los fondos de pensiones, en el caso de los fondos de inversión financieros, que se han desplomado, y, sobre todo, en el caso del Santander Banif Inmobiliario, no es posible otra cosa que una reputación en gestión de activos por los suelos, y ello, sin contar con los enormes costes de las soluciones que se han tenido que adoptar.
Baste decir que Banco Banif, con un patrimonio neto de 410 millones de euros, ha tenido que aportar en los casos Lehman y Madoff 280 millones, y en el caso Santander Banif Inmobiliario, 500 millones. Una ruina.
Pienso que no ha sido suficiente con la hecatombe financiera, fiscal y social que mantiene a nuestro país al borde del abismo para que se tome conciencia del impacto de la corrupción de la democracia en nuestra economía.
El incesto entre los poderes públicos y los banqueros, entre los banqueros y algunos jueces, entre la economía financiera y la contabilidad de alto riesgo, entre los bancos de favores y los favores de los bancos, entre las políticas de información y las políticas de propaganda, son, por desgracia, prácticas habituales en las democracias, entre comillas, de nuestro tiempo.
En la corrupción de la democracia incluyo, por supuesto, el pésimo funcionamiento de servicios esenciales para la cohesión social, la estabilidad financiera y el progreso económico. Me refiero a los prestados por la CNMV destinados, en teoría, a proteger el ahorro popular y los prestados por el Banco de España destinados, en teoría, a proteger el sistema financiero.
Termino. Pienso que, el caso Santander Banif Inmobiliario ha sido, y sigue siendo, un caso de escuela de corrupción sistémica que el Consejo debería seguir muy atentamente pues cada vez se está complicando más. No es posible, en un estado de derecho, seguir declarando secretos sine die todos los expedientes administrativos en que ustedes intervienen. Veremos que nos dice el Tribunal Supremo.