La dureza crisis obligó a 938 familias a recurrir al concurso de acreedores, la antigua suspensión de pagos. Esta cifra supone un 132,2% más que en 2009. El incesante aumento del paro ha disparado las quiebras familiares, de tal forma que el año pasado representaron más del 15% del total de concursos de acreedores que se registraron en los juzgados.
[Continúa]