El verano, en términos globales, es pasado. Cerró de manera precipitada, con malos modos y al borde del precipicio. La Bolsa española, acosada mediáticamente en la primera quincena de mayo, durante casi todo el mes de junio y durante todo julio y agosto, quiere volver por sus fueros gracias a la ratificación de las coordenadas que han regido de manera invariable en los últimos siete años la evolución y desarrollo de los acontecimientos bursátiles. Otra cosa es que pueda conseguirlo. El peso de la construcción, tanto de manera directa como indir
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