California es la octava potencia económica del mundo. Con sus 38 millones de habitantes y sus 410.000 kilómetros cuadrados ostenta una situación privilegiada. Tiene el 12% de la población del país y aporta el 13% al PIB. Pero está en la quiebra. El 80% de sus plazas públicas y parques será rematado, vendido o arrendado; un millón de niños quedarán sin atención hospitalaria; y los recortes públicos en alimentación, educación y salud provocarán un gran retroceso a la otrora capital de la fiebre del oro.
California no es el Estado más afectado de Estados Unidos pero es, quizá, el más simbólico y en el cual todo se manifiesta en forma ampliada: la tasa de desempleo es del 11,5%, dos puntos más por encima de la media del país. Los ingresos fiscales (producto de las reducciones de impuestos y de la caída en los precios de las propiedades) se han ido a pique y tienen al Estado en una situación más grave que en la Gran Depresión de hace 70 años.
California ha sucumbido al vacío del mercado. Ante la imposibilidad de hacer frente a los 26.400 millones de dólares de déficit, el Estado ha comenzado a imprimir pagarés para satisfacer con ellos a empresas, compañías públicas, y privados. Los pagarés tienen un vencimiento a 90 días. Y el reclamo, como lo recoge Los Angeles Times, es enardecido: ?yo no puedo pagar los salarios con un pagaré, tampoco puedo pagar las cuentas, y debo pagarlas ahora?, señala el dueño de una tienda.
La quiebra técnica del Estado de California era algo
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