Si dicen lo que dicen es porque saben lo que dicen. Además, el momento es perfecto. Los clubes de fútbol contratan y contratan, pagan cifras astronómicas por jugadores, hombres de carne y hueso, en un mundo global empobrecido de hombres de carne y hueso, también. Pero a lo que vamos. La creciente importancia económica registrada en las últimas décadas por el mundo del fútbol y las astronómicas cifras que se manejan en las principales ligas del planeta suponen un fuerte reclamo para actividades criminales como el tráfico de personas, la corrupción, la evasión fiscal y el tráfico de drogas, así como el vehículo ideal para el blanqueo de capitales, según refleja un informe elaborado por el Grupo de Acción Financiera de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En este sentido, el informe señala que no siempre es la rentabilidad lo que atrae a los criminales al mundo del deporte, sino que a menudo el deporte es utilizado como vehículo para ganar prestigio y escalar en la sociedad, ganando presencia en los círculos de poder. Asimismo, la OCDE destaca la dificultad de cuantificar el valor económico del deporte y apunta que las últimas estimaciones señalan que la industria deportiva en Europa representa entre un 0,5% y un 3,7% del PIB de la UE.
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