El presidente ejecutivo de Banco Mare Nostrum esgrime su gestión al frente de Cajamurcia para reforzar su poder, como demostró en la negociación fallida con CAM y en los acuerdos alcanzados con Penedès, Granada y Sa Nostra. El Banco de Valencia está ahora en su punto de miraVALENCIA. El futuro del Banco de Valencia sigue en manos del Banco de España. Pero mientras los tres administradores nombrados por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) siguen intentando formular las cuentas del tercer trimestre del año pasado, que han de pasar una auditoría -lo que explica el retraso acumulado- el mercado se prepara ya para un proceso de subasta que tiene en Banco Mare Nostrum (BMN) al primer candidato serio para hacerse con el control de la histórica entidad valenciana.A la espera de que Nomura, el banco de inversión designado por el FROB para preparar el cuaderno de venta, tenga listo el documento sobre el que se basarán los interesados en lanzar la oferta, BMN ha reconocido públicamente que la operación 'tendría sentido', aunque oficialmente no quieran llegar más lejos. Y lo tiene por dos motivos fundamentales: la implantación del banco en la Comunitat Valenciana, que cerraría los dos polos de mayor presencia de BMN, Murcia y Cataluña, y la circunstancia de que se trate de una entidad cotizada.De confirmarse el interés y fructificar, Banco de Valencia estaría en manos de un grupo sobre el que ejerce un control mayoritario Cajamurcia (por encima de Caixa Penedès, Caja
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